lunes, 7 de septiembre de 2009

La clase media siempre paga

No pretendo erigirme en portavoz de nadie, pero si me gustaría describir una realidad que puede ser común a bastantes personas en este país.
Según una carta que recibida de la Tesorería General de la Seguridad Social la semana pasada, a fecha del 7 de Julio, llevo 12 años, 5 meses y 13 días de cotizados. En todo este tiempo he pasado por diferentes niveles salariales, empezando por menores y manteniéndome, hasta ahora, en lo que la estadística califica como clase media.
Esta situación me ha permitido, con mucho esfuerzo, alcanzar una cierta capacidad de ahorro. También me permite realizar los gastos necesarios para la vida familiar e incluso pasar una semana de vacaciones fuera de mi domicilio habitual. Tengo dos hijos, de 6 y 4 años cada uno que estudian en un colegio público, en el cual también deben quedarse a comer y prorrogan su horario lectivo con actividades complementarias para poder ajustarse al horario laboral, tanto mío como de mi mujer. Hasta aquí todo es bastante común.
Mi reflexión viene por la repercusión de las medidas económicas y los limitados presupuestos de las diferentes administraciones.
Por una lado el Estado apelando a motivos solidarios, sube hasta un 20% el gravamen sobre mi esforzado ahorro. Además como el gasto interno de las familias decae, nos animan también a deshacernos de parte de ese capital, en pro de mover el mercado de la demanda interna.
La comunidad autónoma resulta que dedica menos recursos para cubrir las demandas de becas para libros y para comedor, por lo que a pesar de solicitar ambas, mis hijos se quedan fuera. El ayuntamiento de mi localidad, obligado por la situación de precariedad presupuestaria, sube las tasas que gravan servicios municipales como los deportivos, que por cierto gestionan empresas privadas, por lo que mantenemos al ayuntamiento y a sus acólitos.
En definitiva, la esforzada clase media siempre pasa por caja. Por cierto habrá que agradecer que no se graven las ganancias empresariales, en algunos tiempos desmesuradas, no vaya a ser que me expulsen de la “generosa” clase media.

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